Mentalidad Emprendedora

 

Desarrollar un proyecto empresarial requiere análisis, conocimiento e inteligencia, pero sobre todo es necesario tener una mentalidad emprendedora.

La mentalidad emprendedora es la estructura mental que acompaña a un creador de negocios; las mentes emprendedoras son aquellas que trabajan para alcanzar un logro y para ello involucran pensamientos, ideas, visión, actitudes, entre otras habilidades que en conjunto hacen que se alcance la meta

Es la manera de pensar del emprendedor lo que le permite detectar necesidades del mercado, ofrecer soluciones a problemas existentes, identificar diferentes fuentes de financiación para un proyecto, entender la situación del mercado y las debilidades de la competencia, desarrollar ideas que cambien el panorama del mercado, crear modelos de negocio sostenibles, determinar la viabilidad económica del proyecto empresarial y tener el foco en la mejora continua.

Sin la mentalidad adecuada, es imposible llevar a cabo un proyecto que genere beneficios y pueda crecer, sin embargo, no todos los emprendedores tienen las mismas características. La mayoría de las personas tendemos a permitirnos pensamientos negativos, que no nos ayudan, pero cuando decidimos cambiar a mentalidad emprendedora, no solo comienza a cambiar nuestra mente, sino nuestro entorno, familia, amistades, todo lo que gira alrededor nuestro pasa a ser positivo.

 

Los siguientes son algunos tips para cambiar el chip a modalidad emprendedora:

 

Abrir la mente a la creatividad. Esto implica hacer las cosas de forma diferente, saliendo de la rutina para permitirnos ver las cosas desde varios puntos de vista. Las ideas emprendedoras se caracterizan por ser diferente a lo cotidiano, son innovadoras, pero con una base sustentable.

 

Perseverancia para alcanzar la meta. La persistencia y constancia son la clave para alcanzar la meta, una buena disciplina es necesaria, sin embargo, la disciplina no es sinónimo de rutina sino de compromiso, de dar el todo por el todo en función del emprendimiento.

 

Mente positiva. Educar nuestro cerebro para tomar en cuenta el lado bueno de las ideas o pensamientos, llevándolo a actuar como un filtro, tomando lo bueno y descartando lo malo.

 

Gestionar cambios. Desde el mismo momento que se empiezan a tomar decisiones, comenzarán a notarse los cambios; cada acción trae consecuencias y si las decisiones son acertadas, el proyecto de vida, negocio o lo que estemos emprendiendo, tomará forma y se dirigirá a lograr el resultado.

Mantener la motivación. Esta es una regla fundamental para alcanzar el desarrollo de una mentalidad emprendedora; rodearnos de personas que crean en nuestros proyectos, que tengan la misma visión. seguir documentándose para entender cada día más la estrategia y poder sustentarla mejor para lograr alcanzar la meta.

 

Desarrollar una mentalidad emprendedora es una decisión que comienza a partir del momento que empezamos a cambiar ciertos hábitos, como no darles cabida a los pensamientos negativos; rodearnos de personas que nos ayuden a mantener la motivación por el emprendimiento y nos permitan desarrollar la creatividad al máximo; y sobre todo adquirir constancia y disciplina que son los hábitos que nos acompañarán para alcanzar el éxito.

 

Una vez hemos tomado la decisión de cambiar nuestra mentalidad y adquirir hábitos diferentes para el emprendimiento empezaremos a desarrollar las características de la mentalidad emprendedora, como son:

 

Tener visión de mercado. Poner el foco en el mercado, sus necesidades y deficiencias, y en cómo nuestra propuesta puede satisfacerlas. Si nuestra mentalidad es cortoplacista, sin marcar unos plazos para el análisis de desarrollo del proyecto, es muy difícil llevar una idea a buen término.

 

Gestionar adecuadamente el tiempo. En emprendedor tiene un plazo para poder desarrollar su proyecto, que depende del tamaño de la inversión que haya hecho, por lo tanto, la gestión del tiempo debe ser exigente y profesional, ya que no es posible posponer de forma indefinida la puesta en marcha del negocio; se debe hacer un cronograma de trabajo y mantenerse fiel a éste para poder lograr los objetivos marcados. Al mismo tiempo es necesario aprender a gestionar la energía para desarrollar actividades al máximo rendimiento, lograr la mayor productividad posible y conseguir un entorno de trabajo creativo y armónico.

 

Evolución y aprendizaje constante. Los buenos emprendedores necesitan mantenerse en un aprendizaje y evolución constante, analizando cómo se hacen las cosas actualmente en el mercado y cómo pueden mejorarse; descifrar qué es lo que falla en la competencia y qué es lo que necesita el público es esencial para definir la actividad de un emprendedor. Es por ello que el emprendedor no puede temer a la tecnología, sino que la debe utilizar a su favor buscando aplicaciones que puedan aportar valor.

 

Liderazgo y trabajo en equipo. Un emprendedor debe reconocer la importancia del trabajo en equipo y la necesidad de delegar; eso implica aprender habilidades de liderazgo que permitan poner a trabajar a un equipo y sacar lo mejor de cada persona. Además, un emprendedor debe ser consciente de que necesita tener mentores y consultores con los que potenciar sus conocimientos. No puede abordarlo todo sin estudiar, analizar y entender realidades que probablemente ahora no conozca en profundidad. La necesidad de un aprendizaje constante es una señal de identidad del emprendedor.

 

Foco en los resultados. El emprendedor está orientado a resultados. Un proyecto empresarial sólo es tal cuando genera beneficios y proporciona soluciones a los problemas y las necesidades del mercado, por eso el emprendedor debe desarrollar una mentalidad analítica, ser cuidadoso en la gestión del presupuesto y analizar los resultados de sus acciones para optimizar y mejorar sus procesos de forma constante. Además, no se puede dejar amilanar por los fracasos y debe hacer los  cambios necesarios para lograr los objetivos.

 

Estas cinco áreas principales que caracterizan la mentalidad del emprendedor pueden trabajarse y mejorarse a través de la formación continua, la experiencia y el modelado de la excelencia que son las relaciones personales y conocer a otros empresarios, directivos y emprendedores que han andado antes el mismo camino.